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APUNTES FISCALES ¿Gravar el
'e-commerce' o dejarlo madurar? Juan Corredor
Para los gobiernos de todo el mundo, Internet se ha convertido en algo absolutamente incontrolable. Por ello, intentan ponerse de acuerdo para regular todo lo que atañe al ciberespacio (leyes, siempre para prohibir, claro; policías de la Red; impuestos sobre el comercio electrónico...). Pero, hasta el momento, con un resultado prácticamente nulo, porque ¿quién y dónde debe pagar impuestos? ¿Qué organismos reciben las tasas y cuáles las reparten? De momento, el Gobierno de Estados Unidos ha dejado clara su postura: se opondrá con todos sus medios y fuerzas a la propuesta que acaba de lanzar la Comisión Europea y que persigue aplicar el IVA a las transacciones y servicios online. Con buen criterio, el ejecutivo estadounidense cree que todavía no es el momento de obstaculizar el crecimiento del e-commerce, que al fin y al cabo todavía es poco más que un bebé en pañales. Aunque eso no quita para que prepare nuevas herramientas de pagos online, como Pay.gov, el nuevo portal del Tesoro, que este otoño estará ya operativo. Competencia para GovWorks... En el otro lado de la trinchera, y amparándose en el fuerte desarrollo del comercio electrónico, aparece la UE, siempre presta a cualquier oportunidad de forrarse. Bruselas considera que no gravar las operaciones a través de Internet equivale a dejar de ingresar buenos pellizcos fiscales. UE dixit Según la UE, las leyes están del lado de las compañías norteamericanas. El grueso de las ventas online que se realiza a través de un proveedor europeo está sujeto al pago del IVA, pero un mismo producto vendido a un ciudadano de la UE por un proveedor de un tercer país no tiene que pagar IVA. Por tanto, la UE quiere que, en el caso de productos comprados por europeos, el lugar de imposición sea la UE y los consumidores paguen el impuesto. Los compradores no comunitarios estarían exentos de pagar. Pero, si se aprobaran semejantes trabas burocráticas, ¿que ocurriría con los proveedores de EEUU que operan en Europa? Pues que deberían registrarse en la UE y freir a impuestos a sus compradores europeos. Algo bastante demencial, teniendo en cuenta el actual estado de cosas en materia de e-commerce. Además, puede que Europa necesite las monedillas del IVA, pero EEUU no: su economía está creciendo... ¡al 5,3%! Sin embargo, también al otro lado del charco hay discrepancias. Véase sino el caso de los legisladores californianos, que acaban de aprobar un proyecto de ley pionero en EEUU para obligar a las compañías con sede en California a pagar impuestos sobre sus ventas que reportarían a este estado 14 millones de dólares adicionales cada año. Fuerte incentivo Lo cierto es que todos los estudios coinciden en que la posibilidad que tienen los compradores online de realizar adquisiciones sin pagar IVA, impuestos estatales, tasas locales o cualquier otra suerte de gravámenes es uno de los incentivos más fuertes que existen para comprar en la Red: tanto, que si la implantación de estos impuestos se generaliza, las ventas online descenderían entre un 25 y un 30%. Pero a los estados les interesa más amarrar su principal fuente de ingresos que incentivar el desarrollo del e-commerce, sobre todo cuando se trata de Internet, ese gran desconocido (y por lo mismo, tan temido en ciertos casos). Por ahora podemos respirar tranquilos: Internet no sufrirá impuestos durante algunos años. El pasado mes de mayo, el Congreso de EEUU aprobó una moratoria de cinco años para las tasas online. Pero hay truco: la moratoria puede ser vetada por los senadores. También se oponen, lógicamente, los pequeños comerciantes y los gobiernos locales. El General Accounting Office calcula que, en 2000, las ciudades y estados norteamericanos dejarán de ingresar entre 300 y 3.800 millones de dólares en impuestos online. No saben de Internet, pero aprueban directivas En el mismo mes, el Parlamento Europeo aprobó una directiva sobre comercio electrónico que pretende apuntalar el marco legal online, obligando a los estados miembros a asimilar las normas (¿?) antes de que transcurra un año y medio. No contentos con esto, la Comisión se plantea rescatar su vieja idea de gravar todo lo que se descargue de Internet (música, archivos, programas...) ¿Les habrá dado la pista IDC, cuyo último informe asegura que las descargas pagadas de música digital alcanzarán los 1.200 millones en 2005? Una de las claves que mejor explica lo mucho que se ventila en esta polémica la da el siguiente dato: en EEUU los impuestos indirectos que gravan las compras suponen un 15% del total y son para los gobiernos locales. Pero en Europa suman el 30% y los gestionan los gobiernos centrales. Pero en otras partes del mundo también tienen algo que decir. Si el comercio electrónico aún es un retoño en todo el mundo... ¡imagínense en China! En aquel país, mayoritariamente rural, tener un PC es todo un lujo (en este caso, asiático). Pues bien, al Gobierno chino le ha dado por impulsar la Nueva Economía fijando impuestos que graven las transacciones online. China también quiere prevenir la evasión fiscal en el ciberespacio. Difícil lo tienen. Y ahora, otro país, Alemania, también se plantea gravar los PCs y los equipos de telecomunicaciones, algo que supondría un lastre más para el desarrollo de las transacciones online. En principio se trata de una recomendación (gubernamental, claro), pero finalmente será el Bundestag (Parlamento alemán) el que decida al respecto. Desde luego, de aprobarse la medida ésta tendrá su impacto: se calcula que ese impuesto repercutiría en la industria y los consumidores en forma de 454,3 millones de dólares anuales. Repercusiones laborales El debate se ha trasladado incluso al campo del empleo en la Red. El mejor ejemplo es Gran Bretaña, donde Internet crece a un ritmo muy superior al de otros países. Allí, buena parte del personal informático está optando por abandonar el país, debido a los altos impuestos que tienen que pagar los consultores independientes. Lo que está claro en todo este asunto es que el boom de Internet conlleva, en buena medida, la desaparición de los intermediarios, algo que beneficia a los compradores pero perjudica la recaudación de impuestos de los gobiernos. Y no hay alternativa a los impuestos en la Red. Bueno, hay una: los paraísos fiscales virtuales, como Anguilla. Información proporcionada por:
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