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COLABORACIONES Deontología
Profesional: Etapas básicas de un correcto aprendizaje Ricardo Santiago
Ducazcal Saurina A lo largo de todos mis escritos sobre Deontología y la ética en general, siempre he tratado en lo que debería basarse y las formas para poder conseguirse, pero nunca me he referido al momento exacto donde debe aprenderse. Es un tema a mi entender interesante, para que la labor de después sea más fácil. Les invito a hacer un recorrido a lo largo de nuestra vida y nuestras etapas de formación e intentar captar los momentos óptimos para ser personas éticamente respetables. Partimos que la ética en líneas generales es la forma de lograr nuestros objetivos en la vida por el camino más correcto, respetando siempre los derechos de las demás, esas personas con las que nos toca convivir y con las que en su relación con nosotros, no solo importa el cuanto sino el cómo. Cuando las personas hacemos balance de cual ha sido el momento de nuestra vida donde más hemos aprendido, es posible que tras una pequeña reflexión la respuesta a la cual llegamos se parezca a esta frase: "no hay un momento determinado, sino que aprendemos de cada día que nos toca vivir". Esta afirmación es absolutamente cierta, pero sin duda yo entiendo que existen momentos donde tenemos que esforzarnos en captar gran contenido de formación porque puede ser decisivo en el transcurso de etapas posteriores. Cuando somos niños es vital el ambiente donde crezcamos porque puede determinar en mucho nuestro comportamiento con el paso de los años, tanto en nuestra formación técnica como personal. Estamos de acuerdo espero, que el núcleo esencial de todo sujeto es la familia, es por así decirlo su primer contacto social y precisamente por ser el primero este adquiere desde mi punto de vista el grado de casi decisivo. Naturalmente la formula no es exacta. Muchas personas se han desprendido de este núcleo para bien, si el ambiente era malo o para mal, aunque el ambiente fuera inmejorable. Pero en el mayor numero de casos según ha sido la semilla de la familia mas posibilidades ha tenido ese sujeto de llegar al ambiente adecuado. Tan importante es la familia, que si la persona ha crecido en un buen ambiente y se ha salido de el hacia uno turbio, demuestra problemas de personalidad, pero si por el contrario su ambiente ha sido negativo y ha sabido sobreponerse el merito es admirable. Estableciendo a la familia como parte decisiva del después, seguimos avanzando, llegando al colegio. Voy a dar por hecho que existe un cien por ciento de escolaridad ya que estamos en el año 2000, aunque queden flecos lamentables. El colegio es la segunda etapa y es el apoyo a lo aprendido en la familia. Como es el primer centro oficial de formación se debe ser muy cuidadoso y empezar a hablar de respeto a los demás como sujeto social, ya que a partir de aquí todo lo que hagamos es de forma colectiva, es pues, la primera relación seria con la masa social como ente en si. El caparazón familiar se abre y el tratamiento con personas será a partir de hay una constante. Yo recuerdo que teníamos en el colegio una asignatura, que solo se daba en octavo de EGB (formación de entonces), que tenia él titulo de Cívica. Naturalmente era la denominada Maria (termino que se usa para identificar las asignaturas que se les da un valor inferior). Este fue mi primer contacto palpable con algo que con el paso de los años he procurado sea una constante en mi vida. Toda la formación que recibe un niño en esa etapa es importante, pero no solo en lo referido a Ciencias o Letras, sino en empezar a enseñarle que todos sus conocimientos a la larga y de una forma o de otra deben tener un fin social, que su aportación después se encamina a vivir en un grupo donde es necesario mantener unas formas. Que entonces me enseñaran el complemento directo en una frase o las ecuaciones de segundo grado, a parte de mis gustos, me puede parecer interesante, pero al menos también me lo parece el hecho que toda esa formación, tendrá algún día que ser volcada en algún tipo de profesión y para ello conviviré con otras personas que tendrán también conocimientos. A mi juicio la única forma que todo este saber no se pierda, deteriore o se use de forma incorrecta es a través de unos principios sociales que se basen en la ética. Desde que un ser humano esta en su infancia tiene el derecho de ser formado como miembro de un grupo al que va a pertenecer y en el que debe guardar unas reglas, este punto es clave y es paralelo con la evolución del hombre. De no producirse de esta forma, volveríamos al mismo origen del hombre, a su etapa más primitiva. Su desarrollo sufriría una profunda ralentización y es importante establecer que la esencia de lo que hoy en día es el hombre se basa en haber aprendido a vivir como parte de un todo. De esta forma a obtenido el orden necesario para crear lo que hoy disfrutamos o sufrimos y aprovechar los recursos a nuestro alcance. No se trata de una terapia fuerte, debe aprenderlo como la experiencia, con el paso del tiempo y sin enterarse. El objetivo es que una vez finalizada su etapa escolar sea consciente de lo que debe ser dentro del grupo como persona, a continuación empieza el sentido profesional. En este momento nos dirigimos al núcleo central del asunto, es cuando el individuo se plantea que quiere llegar a ser, cual será su profesión, de lo que quiere obtener los ingresos que le permitan vivir cómodamente. Cada profesión tiene su código ético y también sus propios doctores, yo en este texto me voy a desmarcar hacia la profesión de Abogado que es la conozco y en este punto nos tenemos que dirigir hacia la Universidad. La Universidad donde yo estudie es desde mi punto de vista la facultad de Derecho por excelencia, me refiero a la de la Universidad Complutense. Dicha facultad es el punto de encuentro de muy diferentes personas y además por la gran cantidad de alumnos que la integran, es un complejo sistema para ser organizado. Evidentemente todo esto lo conozco porque aparte de cursar mi licenciatura, también curse mi doctorado. La Universidad puede y debe ser un lugar de culto es el escalón final para poder desempeñar una función en la vida ya sin red, lo que ocurre después de ella ya no es figurado. Cuando se accede a la Universidad se ha recibido ya una formación y se ha adquirido una determinada cultura, que puede en principio con algo de sensibilidad, permitir diferenciar lo bueno de lo malo. Es en ella donde las personas terminan de formarse (entendiendo por formación lo básico para empezar el camino) y empezar a madurar como personas, es por decirlo de alguna manera él ultimo lugar para enseñar o aprender ciertas actitudes. Dándole la importancia debida que creo que la tiene, entiendo que en la Universidad ya se puede empezar a hablar de etica, pero no solo como apuntes, sino encauzando hacia las diferentes profesiones que el campo del derecho permite. Evidentemente si yo decido después ejercer como abogado, en el colegio respectivo existirá un código al que atenerme y respetar, pero si debo tener claro desde la Universidad, la importancia que supone su respeto para un desarrollo correcto de mi carrera. En la Universidad fue donde empecé a entender la valía del termino y su aplicación , desarrollándolo después en mi vida laboral según los diferentes códigos que tiene cada actividad. Es esencial entender que respetar determinadas formas de comportamiento no supone ningún obstáculo para el desarrollo meramente técnico de la profesion. Esto ultimo me parece muy importante que se entienda, los métodos digamos poco ortodoxos de comportamiento profesional, pueden dar a su protagonista un triunfo parcial o a corto plazo, pero nunca le garantizaran un triunfo final en la practica de su profesión. La corriente actual nos lleva a pensar con optimismo, que estos criterios serán cada vez mas respetados, que su tendencia es claramente al alza, lo que conllevara consigo, el rechazo de los propios compañeros de profesión a quien abandone los principios de consideración y respeto básico, exigibles respecto a los demás colegas y su profesión. Naturalmente es en el ejercicio del derecho en sus diferentes facetas, donde se debe aplicar lo aprendido, y por eso las diferentes profesiones deben hacer el esfuerzo final y exigir un perfecto conocimiento de las normas deontologicas. El día a día no es fácil, siempre se puede seguir aprendiendo, nuestro trabajo nos deparara situaciones nuevas y si bien es cierto que nos debemos reciclar siempre en nuestros conocimientos técnicos, también lo debemos hacer en los éticos, ya que las situaciones nuevas que puedan surgir de acuerdo a una sociedad que avanza a un ritmo escalofriante, necesitaran un tratamiento deontológico acorde a lo que el aspecto requiera. Siempre serán validas las palabras de Ortega: "Hubo un tiempo en que la ciencia puso orden en la vida, ahora será la vida la que tenga que poner orden en la ciencia". La Deontología aplicable al Derecho existente desde mucho tiempo atrás en sus principios teóricos es valida quizá en estos momentos, pero será distinta en cuanto a su aplicación a aspectos de hoy, es necesario actualizar los principios a los hechos novedosos. Los códigos deontologicos deben estar a la altura de los acontecimientos de nuestro tiempo. La producción de leyes es constante ante la avalancha de situaciones nuevas que rodean al hombre y su entorno, su ética debe estar a la altura. Para todo ello debemos prepararnos ética y técnicamente y sabremos circular por la autopista de la sociedad que este siglo reclama. Como se puede observar el proceso de formación deontológico es una escalera que lleva la misma dirección que la propia vida. No conviene subir de dos en dos o saltarse alguno ya que él hacerlo supone salirse del proceso normal, con el riesgo de fatigarnos de mas o tropezar y caernos. Sigamos todos los pasos, todos son esenciales, la cadena es grande como tal, no suelta en eslabones.
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