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| MERCADOS
FINANCIEROS Internet y la Bolsa Francisco Martín Internet ha revolucionado el mundo de la comunicación en todas sus facetas. Nos ofrece una doble posibilidad: la de acceder a una cantidad de información ingente, inabarcable, y a su vez la de ser emisores de la misma. Y es ahí, en ese camino de doble dirección que nos brinda la red, en esa posibilidad de emitir opiniones o compartir impresiones e ideas, donde radica su fuerza. Esta nueva era ¾de la información, del conocimiento, de la interconexión global¾ había de afectar necesariamente al ámbito de las finanzas y la inversión. En Estados Unidos, siempre adelantados en lo que a la aplicación práctica de los avances tecnológicos se refiere, han proliferado las Agencias de Valores que permiten al ciudadano realizar a través de Internet sus operaciones en los mercados de valores de una forma rápida, sencilla, en tiempo real y con unas comisiones altamente competitivas. La demanda así lo ha impuesto y el "capitalismo popular" ha triunfado: tan sencillo como comprar un libro en la red lo es comprar o vender unas acciones de Microsoft o Coca-Cola. Esto viene acompañado por una profusión de sitios que ofrecen gratuitamente una información bursátil y unos análisis que hasta hace muy pocos años casi exclusivamente podía conocer una minoría muy introducida en estos temas, los profesionales de las finanzas. Europa, y España en particular, aunque con retraso y demasiado lentamente para los que vemos ¾intuimos¾ que la red es el futuro, está dando pasos en la misma dirección siguiendo el modelo norteamericano. Especialmente en los últimos 18 meses se han realizado progresos importantes. Así, varias entidades ofrecen operativa bursátil vía Internet (Bankinter, Ibersecurities, Ciberbroker...) y pronto lo contrario será la excepción. Comienza a abundar la información financiera en castellano, gracias a la labor de instituciones (CNMV, Bolsa de Madrid, Ministerio de Economía y Hacienda...) y a la de particulares que dedican buena parte de su tiempo a la creación de sus páginas webs bursátiles. Este último aspecto es muy importante, pues cualquier persona con ganas e ilusión puede transformarse en sujeto activo o transmisor de información. Su éxito o fracaso dependerá de la calidad y utilidad de la misma, ya que la red da a todos por igual la posibilidad de publicar, teniendo a millones de personas en todo el mundo como potenciales receptores, personas que tienen la libertad de elegir lo que desean ver o no, lo que les interesa o no. Por tanto, si hasta ahora en España los millones de inversores podían optar por informarse en unos pocos medios (cómo no, el Expansión, Cinco Días...), Internet cambia este esquema, pues puede haber tantos receptores como medios de información. Ya no habrá que leer o escuchar obligatoriamente al analista de turno que contrató un periódico, radio o televisión, sino que se podrá atender a aquél que se prefiera dentro del amplio abanico que haya decidido publicar o participar de alguna manera en la red. Y cualquiera puede hacerlo, por lo que habrá que tener mucho cuidado y saber separar el grano de la paja. Pero ¿quién teme a la pluralidad y a la libertad? Esta situación, amigos lectores, es revolucionaria. Internet no sólo transforma la información en comunicación (bidireccionalidad), sino que la democratiza. Podemos leer a uno o varios de los medios tradicionales, muchas veces con intereses creados, y eso compararlo con las opiniones de personas perfectamente válidas y preparadas a las que sólo Internet da la oportunidad de publicar, de compartir sus opiniones y conocimientos, de dejar de ser anónima. Y esto nos enriquece a todos. Además, participar es muy fácil. Hay varias posibilidades. La más simple es hacerlo a través de foros, chats o listas de correo, siendo numerosas las dedicadas al tema que nos ocupa, la bolsa. Pero es recomendable dar un paso más y crear nuestra propia página, nuestra propia pequeña revista o sucinto diario financiero. Para ello en la red hay sitios que ofrecen espacio gratuito donde poder publicar lo que se desee, o bien puede optarse por adquirir un dominio propio y alojar el material en un espacio alquilado al efecto, lo que conlleva un mínimo coste que se ve compensado por una apariencia de mayor profesionalidad. Internet nos abre las puertas a un nuevo mundo y nosotros, los interesados por el mundo de las finanzas y la inversión, no podemos permitirnos desaprovechar las oportunidades que ofrece.
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