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MERCADOS FINANCIEROS Economía USA y
guerra Juan Manuel
Maza El año 2001 será recordado en los círculos económicos norteamericanos como el año de una recesión que si bien leve históricamente fue profunda psicológicamente pues ocurrió después de uno de los momentos de mayor expansión en la historia de este país. Cinco años de crecimiento imparable, años de subida de los valores bursátiles y un optimismo difícil de igualar. La recesión junto a la explosión de la burbuja tecnológica hizo del año un lugar lleno de dudas y preocupaciones. El acto terrorista de Septiembre fue sin duda el elemento menos deseado en aquellos momentos pues hundió a la economía, la bolsa y la esperanza futura en un abismo difícil de asumir. El año 2001 fue sin duda el año de la desilusión. Una vez controlado aparentemente el tema del terrorismo, a finales del año empezaron a salir datos económicos que apuntaban a un resurgimiento económico, una salida de la recesión. Se miraba con optimismo el año actual donde empezó a preverse un crecimiento económico importante, quizás de un 5 o 6%. Nadie esperaba otra sorpresa que ha creado aun más una falta de esperanza en muchos sectores económicos y en la confianza de los inversores, un descubrimiento de corrupciones de un grupo de las mayores y más relevantes empresas de este país. Los casos de Enron, Worlcom, Global Crossing, Tyco con ocultaciones de los serios problemas financieros de estas entidades y el enriquecimiento de unos pocos directores, CEOs etc. ha llevado a este país a un terreno aun más deprimente que después del 11 de Septiembre. Richard Berner, jefe económico de Morgan Stanley decía el otro DIA que el problema mayor de la economía es la incertidumbre, el mayor enemigo del crecimiento económico. Y esto es lo que hoy se vive en este país. No solo en los círculos de Wall Street sino en las economías familiares cuyos patrimonios han sido castigados enormemente en los últimos años, en los ahorros de sus pensiones, cuentas de retiro, y ahorros generales. Los inversores en esta situación actual están confundidos sin esperanza, sin dirección. Los consumidores nerviosos, nuevos trabajos escasos. Japón la segunda economía mundial hundida en un mundo de deflación y Europa con sus propias crisis que afecta la exportación. El crecimiento de la economía está fundamentado en varios factores siendo el de la inversión de las empresas uno de los más importantes. Dada la situación actual las fábricas no invierten en sus productos, en bienes, en tecnología. Sin una visión clara de la posible demanda de los consumidores no se invierte en maquinaria, computadoras equipo en general. Después de un inicio de crecimiento durante la primera etapa de este año la inversión en equipos y bienes está de nuevo cayendo. Los economistas estiman que sin un impulso importante en la inversión de las compañías en equipos y maquinaria la economía no saldrá de esta situación de parálisis. Que duda cabe que las múltiples corrupciones corporativas han creado y fortalecido este sentimiento de incertidumbre. El hecho de que la economía no haya caído este año ha sido por dos sectores que están siendo las estrellas de una economía herida. Uno el negocio de los automóviles. Prácticamente todas las grandes empresas de construcción de automóviles venden sin gastos de financiación, este 0.00% de financiación ha creado unos niveles de ventas sin precedente. Junto a este sector el de bienes raíces que con tipos de interés en niveles no vistos en 40 años ha hecho florecer la compra de casas, las líneas de crédito de valores hipotecarios, la refinanciación de antiguas hipotecas etc. Estos dos sectores han sido sin duda lo que ha hecho mantener ese crecimiento positivo. La incertidumbre aumenta en estos días. Es posible que surjan nuevos ataques terroristas, la posible guerra con Irak y sus implicaciones de precios de petróleo, las nuevas normas en el control de la corrupción corporativa y Wall Street se pregunta dónde va esta economía. Algunos datos representativos de esta situación actual son los datos del Instituto de "Supply Management" que indica los datos de mínimos crecimientos, 3.6 millones de trabajadores reciben beneficios de desempleo, niveles extraordinariamente altos. Durante la última semana de Septiembre 420 billones de dólares americanos desparecieron en la riqueza de los inversores y de nuevo esta situación hace al inversor replantearse su estrategia, sus planes de retiro y su puesto de trabajo. Posible guerra con Irak El presidente Bush ha dejado claro su intención de enfrentamiento con Saddam Hussein. La muy posible guerra con Irak añade un nuevo elemento de riesgo en esta frágil economía. Oficiales del gobierno, economistas y ejecutivos consideran las implicaciones de este nuevo factor en la planificación económica y financiera. Una escuela de pensamiento indica que la economía puede recibir un beneficio con la guerra. Los gastos militares, de control y seguridad del país por parte del gobierno pueden dar un impulso a la economía. Esta realidad más el recorte de impuestos que la actual administración pasó el año pasado puede ser el estimulo necesario para la economía. Pero la impresión general, más amplia y de Wall Street indica que si la guerra no presenta dificultades para el ejercito americano y se centra exclusivamente en Irak el impacto en la economía será neutral o quizás algo negativo. La Casa Blanca, la Reserva Federal y los directores de grandes empresas están de acuerdo que esta posible guerra puede afectar la economía en cuatro áreas fundamentalmente:
En los comentarios de la administración Bush se menciona con frecuencia en los informes que produce que una guerra con Irak no tendrá un impacto importante. Es cuestionable si esto es motivo de un analizas científica o de retórica apolítica. La invasión de Irak a Kuwait en 1990 y la acción militar de Estados Unidos y sus aliados creo una recesión ligera despajes de la guerréala actual administración expresa que esto no ocurrirá esta vez pues la economía y las circunstancias son diferentes. Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal indicó el mes pasado que Estados Unidos consume menos petróleo ( con relación al output económico) que en el pasado. Como resultado la economía es menos susceptible a los precios del petróleo que puede surgir si la comercialización disminuye o queda afectada por una guerra en el Medio Oriente. Alan Greenspan reconoce que previas recesiones fueron precedidas por subidas de petróleo en el pasado pero no ve actualmente razones para que este hecho se repita necesariamente. En sus comentarios indica que no piensa en un efecto importante en la economía si la guerra es breve. (como ocurrió en 1990-91) si esta se prolonga puede afectar negativamente. Otros analistas difieren de esta opinión del gobierno. Si la guerra se extiende a Arabia Saudí o se convierte en un conflicto de esa región los precios del barril de petróleo pueden llegar a 40$ o más (en la actualidad oscilan entre 25-30$). Si esto es así el impacto económico se notará no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo.
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