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GUIA DE
CREACION DE EMPRESAS
La búsqueda de los recursos necesarios Bien. Ya tenemos la idea de negocio perfectamente definida, y nuestro Proyecto de Empresa refleja a la perfección su espíritu, sus objetivos y las acciones necesarias para hacer éstos viables. ¿Pero dónde obtengo los recursos financieros que preciso para poner mi Proyecto en marcha? Esta pregunta es mucho más común de lo que se puede llegar a creer. No piense Ud. que sólo las personas que ya cuentan con todo el capital necesario para iniciar una empresa son las únicas en aventurarse a ello. De ser así, la mayoría de las empresas no habrían nacido nunca. Pero también es cierto que se necesita un capital para comenzar. No disponer en absoluto de una cantidad inicial de dinero lleva a un callejón sin salida a nuestro Proyecto. Si este es su caso, no se desanime. Muchas personas ahorran durante un tiempo mientras trabajan para otro empresario aprendiendo bien los secretos del negocio, antes de lanzarse a crear el suyo propio. Ahora bien, si Ud. ya cuenta con un capital, pero tras concluir con la realización del Proyecto de Empresa advierte que no es suficiente con la cantidad de que dispone para ponerla en marcha, es el momento de ponerse a trabajar duro para conseguir la financiación que precisa. El ratio de endeudamiento o el equilibrio entre los capitales propios y ajenos El ratio de endeudamiento (o leverage en lengua anglosajona) representa la proporción que existe en una empresa entre la cuantía de sus capitales propios y los capitales obtenidos de terceros. Este ratio o proporción puede ser muy diverso en cada empresa que consideremos. Podemos decir que el ratio es 1:1 cuando la cuantía de los capitales propios es exactamente igual que la de los ajenos. Para muchos autores es la situación ideal, pues la actividad empresarial está siendo financiada a partes iguales por el empresario y por terceras personas. Esto es muy discutible, y en todo caso no entraremos aquí en digresiones económicas. Lo que sí es cierto es que, de entrada, es muy difícil conseguir un volumen de financiación equivalente al capital del que ya disponemos nosotros para poner en marcha una empresa. En la práctica, será necesario disponer de la mayor parte del capital preciso para iniciar el negocio, y confiar en que seamos capaces de lograr financiación para el resto de nuestras necesidades de determinadas instituciones que estén dispuestas a confiar en nuestra idea (de ahí, como ya comentábamos en la sección correspondiente, la necesidad de contar con un buen Proyecto de Empresa, que además resulte convincente). Los capitales ajenos: recursos a corto y a largo plazo Las fuentes de financiación ajena de una empresa pueden ser catalogadas en dos grandes grupos: fuentes financieras a corto plazo, y fuentes a largo plazo. La distinción entre ambas no es baladí, pues el procedimiento para su obtención, las entidades que las conceden e incluso su destino son muy distintos. En principio los recursos financieros a corto plazo deben ser destinados a financiar la actividad típica u ordinaria de la actividad empresarial (compra de materias primas, pago de suministros, etc.), mientras que los recursos a largo plazo habrían de financiar la estructura fija de la empresa (elementos del inmovilizado, como la adquisición de un elemento de transporte o de un equipo informático). Esto no siempre es así, e incluso es muy conveniente que una parte de los recursos a largo plazo de la empresa (sean estos propios o ajenos) estén financiando parte de aquella actividad típica a la que antes hacíamos referencia. Esto es lo que se suele conocer con el nombre de fondo de rotación o maniobra. Pues bien, los recursos ajenos a corto plazo pueden provenir, por ejemplo, de los mismos proveedores de nuestras materias primas, cuando acordamos con ellos el pago a 90 días, o bien de un banco cuando nos descuenta letras de cambio.Y los recursos ajenos a largo plazo provendrán asimismo de una entidad bancaria cuando nos concede un préstamo a un año o más tiempo, o nos abre una línea de crédito que es renovada continuamente. En todo caso es preciso ser cuidadoso a la hora de elegir nuestras fuentes de financiación a corto y a largo plazo, no sólo por el mayor o menor coste que implican, sino también por los peligros que suponen los llamados desfases o picos de tesorería. Fuentes de financiación ajena Son tan numerosas, aunque en demasiadas ocasiones de difícil acceso, que aquí sólo haremos referencia a las más usuales:
Las ayudas oficiales Son múltiples las posibilidades que existen de encontrrar una ayuda oficial que se ajuste a nuestras necesidades, provenientes de diversos organismos oficiales. Sin embargo, hay que decir que no es en absoluto fácil beneficiarse de estas ayudas, y paradójicamente en muchas ocasiones es preciso demostrar que la empresa ya está en marcha. El carácter de estas ayudas es de lo más variopinto: ayudas a la inversión, incentivos fiscales, ayudas a la innovación, ayudas a la contratación de trabajadores, etc. Seguidamente se indican algunas de las ayudas oficiales a nivel central que se encuentran en vigor en la actualidad. Esta lista no pretende ser completa ni cerrada. Si existiera algún error en la misma le agradeceríamos que nos lo hiciera saber para su corrección inmediata. Programas de ayuda a nivel central Únicamente se indican aquí la denominación de los programas y el organismo responsable de los mismos. Si desea Ud. ulterior información sobre los requisitos de los posibles beneficiarios, las características de la ayuda o el plazo de presentación de solicitudes, le rogamos que se ponga en contacto directamente con el organismo en cuestión.
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